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Monday, November 30, 2015

Luján y el Rambler presidencial

Sabía desde principios del mes de noviembre que, el domingo 29, se realizaría la caravana por el Auto Presidencial Argentino en la ciudad de Luján, organizada por Autohistoria, Coche Argentino, Expo Auto Argentino, el Museo Udaondo y el Rambler Car Club con el auspicio de la Municipalidad de Luján. De hecho en la mañana de ayer nos enteramos que la caravana había sido declarada de interés municipal.

El Rambler Ambassador presidencial estacionado frente al
Cabildo de Luján a la espera del inicio de la caravana.


Pero vayamos por parte como decía aquel inglés, que se dedicaba a seccionar cuerpos. Mi viejo, José Lorenzo Uldane, quiso asistir a la caravana ni bien le dije que se haría. Además conozco personalmente a los organizadores de todo este sueño hecho realidad.

La mayoría de ellos son seguidores de Archivo de autos y eso ya es una unión por la pasión por los viejos autos que supimos conseguir. Así que en parte era como ir a visitar a amigos. Me puse en marcha para tratar de conseguir compañeros de ruta, que saldríamos desde San Miguel, donde vivo, hasta Luján.

Por esas cosas del destino no logré la menor convocatoria. Diferentes problemas personales o mecánicos impidieron que fueran de la partida. Aunque mi amigo Víctor Caputo me dijo que quería ir pero tenía un problema. Problema que sufrí en carne propia con el alquiler de mis buzones entelados. Con el corrimiento del feriado, por la segunda vuelta electoral, del lunes 23 de noviembre al viernes 27, un alquiler de autos, cosa que hace Víctor, le impedía estar presente en la caravana.

La banda de los Bomberos Voluntarios de Luján ejecutando el
Himno Nacional y el perro que no le gustaba el sonido del saxo. 

Pero me aseguró que quería estar presente por la tarde para la charla y el fallido encuentro posterior a la caravana. Ya tocaremos ese tema más adelante. Ahora sigamos con el orden cronológico de lo que ocurrió en la mañana del domingo 29.

En soledad partimos con la Mercedes-Benz 170 rural de mi viejo, ya un clásico en los encuentros del conurbano bonaerense. Mi viejo al mando, mi madre y mi sobrino en la parte de atrás y yo de copiloto a la ida. El viaje a Luján sin problemas, todo salió en tiempo y forma. En, más o menos, una hora estábamos entrando a Luján por la Avenida Nuestra Señora de Luján.

Allí nos esperaba Gabriel del Rambler Car Club, otro conocido de encuentros. Nos dijo donde estacionarnos y así lo hicimos. Al ratito lo veo acercarse para decirme que Eduardo Nolazco, también del Rambler Car Club, quería que la Mercedes y Archivo de autos estuvieran en el Cabildo de Luján junto al Rambler Ambassador presidencial. Para allá fuimos.

El director del Museo Udaondo de Luján, Andrés Mage, hablando
antes que se iniciara la caravana por el Auto Presidencial Argentino

El gentío que se había congregado era inmenso. Fotos y más fotos a los pocos autos, por el espacio reducido, que esperaban que arrancara la caravana hasta la localidad de Jáuregui y el posterior retorno a Luján. Ya de la mano de mi sobrino de 6 años salimos disparados para la plaza, que está enfrente al Cabildo de Luján, ni bien escuchó los primeros acordes de la banda de música de los Bomberos Voluntarios de Luján.

Cuando la banda comenzó con los acordes de Aurora mi sobrino me dijo, “tío esa la tocan en mi escuela todos los días”. Por supuesto la cantó mientras tres policías de la provincia de Buenos Aires subían, en tres mástiles, las banderas argentina, de la provincia y la papal. Por un momento retorné a esas mañanas escolares donde yo también cantaba Aurora.

Luego vino el Himno Nacional Argentino que todos cantamos, pero que uno de esos perros vagabundos que suelen existir no le gustó el sonido de uno de los saxos y comenzó a ladrarle. Eso también era parte de postal de una mañana impecable de un celeste radiante y un calorcito acogedor.

La Mercedes a la espera del arranque de la caravana en el Cabildo de Luján.

Vinieron las palabras de Eduardo Nolazco, Gustavo Feder, de Autohistoria, de Andrés Mage, director del Museo Udaondo y más menciones a la gente que había hecho posible que el Rambler Ambassador presidencial volviera a vivir. También se entregaron plaquetas agradeciendo la labor y el esfuerzo por todo lo hecho. Sin la colaboración de los integrantes del Museo Udaondo nada de esto hubiera sido posible. Empezando por su director Andrés Mage una persona sensata y conocedora de su trabajo, al menos eso fluye de sus palabras.

Todo estaba listo para dar inicio a la caravana y para ello fue convocado un vecino del Museo Udaondo que fue el que logró que el Rambler presidencial estuviera donde está. Emocionado dio el arranque de una caravana que será recordada por mucho tiempo en Luján y alrededores.

La salida me hizo acordar a la largada de los Grandes Premios del Turismo Carretera, donde una manga humana solo dejaba espacio para el paso de los autos lentamente. Todo tipo de artefacto electrónico servía para dejar testimonio de esa mañana dominguera en Luján. Desde filmadoras y cámaras fotográficas profesionales, hasta las caseras, pasando por smartphones, tablets y celulares con cámara. Todo servía para tener un recuerdo del paso de esos autos de todas las épocas y de diferentes orígenes.

La manga humana en el inicio de la caravana por el Auto Presidencial Argentino.

Así lentamente nos pusimos en marcha hacia Jáuregui. Las muestras de afecto y alegría por el paso de los autos fueron constantes a lo largo de toda la caravana con picos altos. En especial cuando pasamos por Jáuregui, y en Villa Flandria, los vecinos se había subido al terraplén del tren para ver mejor el paso de los autos.

Por momentos la caravana superó el kilómetro de largo y se interrumpió varias veces por semáforos de cuatro tiempos. La cantidad de autos era impresionante algunos calculan que había más de doscientos. Y es posible por el largo que sumó la caravana.

Regresamos a Luján por el otro lado del cual habíamos partido y nuevamente estábamos al lado de la Basílica de Luján que fue testigo de la salida y la llegada. Aquí quiero detenerme y hacer una pequeña crítica: faltó un lugar adecuado para concentrar semejante cantidad de autos convocados por distintos medios.

De izquierda a derecha: Andrés Mage, director del Museo Udaondo, 
Eduardo Nolazco, Gustavo Russo, ambos del Rambler Car Club, 
Malambo del Museo Udaondo, Juan Estebo del 
Rambler Car Club y Diego Abal colaborador de Autohistoria 
y Expo Auto Argentino. También en la foto uno de 
los chicos que ayudaron con el trabajo de recuperación 
del Rambler Ambassador presidencial.

Hubiera sido ideal contar con un lugar para poder dejar los autos hasta la tarde a la espera de las charlas que se darían en el Museo Udaondo. La mayoría de los autos se fueron porque el lugar no era el adecuado. Poca sombra y mucha tierra. Nosotros nos quedamos porque esperábamos a mi amigo Víctor que sabía de antemano que vendría a Luján, luego de hacer su trabajo.

La espera tuvo sus frutos y cuando llegó marchamos con mi sobrino a escuchar a los integrantes del Rambler Car Club, que nos contarían de sus trabajos de recuperación del Rambler Ambassador presidencial. Gracias a la gentileza de Eduardo Nolazco entramos al parque del Museo Udaondo, donde a la sombra reparadora de un gran árbol, como el Rambler Ambassador mismo, pudimos escuchar las charlas.

Así fue como Gustavo Feder abrió la charla y le siguieron Juan Estebo, Gustavo Russo y el mismo Nolazco todos integrantes del Rambler Car Club. Contaron los trabajos que se le hicieron al Ambassador para no solo ponerlo en valor, sino en marcha. Contaron de la generosidad de varios para donar los repuestos faltantes.

El interior trasero del Rambler Ambassador presidencial se nota
el alargue de 30 centímetros de la carrocería.

No solo lograron que luciera bien, por fuera y por dentro, sino que repararon el aire acondicionado, que sirvió para llevarlo fresquito al intendente de Luján en los veintitantos kilómetros recorridos. La otra reparación fue la sirena que alertaba a los vecinos de la presencia del auto presidencial, como en los viejos tiempos en actividad. Tanto la sirena como el aire acondicionado lo reparó José Luis Murgo de Coche Argentino.

También habló Andrés Mage, el director del Museo Udaondo, que contó cómo se trabajó para la recuperación del Rambler Ambassador presidencial. Se fotografió todo el proceso, el antes y el después, para dejarlo documentado y se guardaron las piezas reemplazadas. Se cambió lo que era necesario sin sacarlo de la originalidad. Es una pieza de museo y por eso todos estos cuidados.

En representación de los empleados del museo habló Malambo, así presentado y conocidos por todos. Sus palabras también estaban teñidas por algo de todos los que hablaron esa hermosa tarde de domingo: pasión por lo que hacen. Siempre digo que sin pasión las cosas no salen bien. Por eso es que todo salió no bien, sino excelente.

Lo otro que estuvo presente en todos los discursantes fue la emoción. Todos en algún momento se quebraron y tuvieron que contener las lágrimas. Eso se llama estar comprometido hasta la médula con lo que hacen y lo sienten. No tiene precio ese grado de compromiso, es poner el cuerpo en la tarea emprendida. Los felicito de todo corazón se lo merecen por hacerlo en forma desinteresada.

Vista del vano motor del Rambler Ambassador presidencial. 
El motor dice Torino en su tapa de válvulas porque fue cambiado en 
el año 1977 por la empresa VEFRA (Vehículos Especiales de 
Fabricación Renault Argentina). Todas las fotos de esta crónica 
fueron tomadas el domingo 29 de noviembre de 2015 en 
la ciudad de Luján en la provincia de Buenos Aires.

Otro de los charlistas fue Diego Abal, un jugador de varios puestos, colabora con Autohistoria y con Expo Auto Argentino y su tarea fue limpiar los interiores. Pero lo más interesante, y se porqué se los digo, es que Abal es un contador de historias destacable. Debería dedicarse a eso cuando deje de hacer su trabajo actual.

Gustavo Feder nos contó parte de la historia de los Rambler en Argentina de la mano de IKA (Industrias Kaiser Argentina SA) y de cómo esa empresa mixta logró fabricar, en el país, dos unidades de Rambler Ambassador para uso oficial del presidente de Argentina. Eso fue en el año 1968, pero como dice nuestro colaborador, Juan Carlos Garcia, esa es otra historia a contar…

Lo mejor de esa tarde fue que mi pequeño sobrino se portó de maravillas y se sentó al lado de Víctor, mi amigo, para escuchar las charlas. Por su parte Víctor me pidió que le sacara un montón de fotos en el Rambler presidencial, parecía un chico con juguete nuevo.

Si hablamos de chicos no quiero dejar de mencionar a Pilar, Joaquín y Franco, los hijos de los que estuvieron en todo el proceso de recuperación del Rambler Ambassador presidencial. Colaboraron en distintas tareas durante muchos de los viernes que fueron al Museo Udaondo, junto con sus padres. Creo que esos chicos no se olvidarán de esto y tendrán algo para contarles a sus propios, hijos, sobrinos o nietos.

Fue un día excepcional, por la caravana, por las charlas y por la pasión que esos hombres, apoyados por sus esposas, algunas presentes, lograron lo que solo era un sueño y al que convirtieron en realidad. Ahora la preocupación de Andrés Mage es que va a hacer los viernes venideros cuando no tenga la visita de estos entusiastas de los fierros viejos en su museo. Ya se le ocurrirá algo. Tiene todo el verano para pensarlo.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

¿Te enteraste? Ya arrancó la colecta “Una Internet para Archivo de autos”. Sumate con tu colaboración. En este enlace enterate cómo hacerlo:

http://archivodeautos.blogspot.com.ar/2015/11/ayudar-archivo-de-autos.html

Sunday, October 11, 2015

Autoclásica en su edición 15ª

La primera vez que fui a Autoclásica fue hace dos años para su 13ª edición. Nunca antes había tenido la oportunidad de asistir. Claro que tampoco mucho antes existía Archivo de autos. En el año 2013 fui porque me invitó mi amigo fierrero Víctor Caputo, ahora en cambio la cosa fue bien distinta: estuve en la muestra como acreditado de prensa.

Los tres Krieger del año 1898 esperando la señal de partida de la carrera
en el circuito interno de Autoclásica 2015. La fotografía fue tomada el viernes
9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.


Eso para un sitio en Internet, que arrancó como un blog, que se dedica a los viejos autos que supimos conseguir, es un paso importante en su evolución. Ahora estuve presente junto los demás medios de prensa mucho más grandes que Archivo de autos.

Los lectores habrán leído, o leerán, otras crónicas de lo sucedido en la muestra más importante de América del Sur en otros sitios. Lo que leerán a continuación es mi visión personal de lo ocurrido con vivencias propias. Eso de que el periodismo es independiente es la mejor mentira jamás contada.

Un Buick ni bien se ingresa a Autoclásica 2015. La fotografía fue tomada el viernes
9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Como corresponde llegué solo al sitio luego de una hora y media de viaje en colectivo. Sí, Archivo de autos no tiene auto propio. Son cosas de la vida y de decisiones tomadas. Por un tiempo dudé que me acreditaran como medio de prensa, pero la gente que se encarga de la prensa en Autoclásica lo hizo. Así que ingresé al predio con mi pulsera naranja.

Un Leyland de carrera del año 1917. La fotografía fue tomada el viernes 9
de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Ni bien ingresé con mi flamante pulsera como acreditado de prensa comencé a encontrarme con conocidos, que son amantes de los fierros. Alejandro Ochnio, Fernando Gómez, Juan Pablo Arrighi, José Luis Murgo, Gustavo Feder y Diego Abal por mencionar a los que recuerdo.

Una cupé Packard de 8 cilindros en línea. La fotografía fue tomada el viernes
9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Como siempre caminar por ese boulevard interno del Hipódromo de San Isidro, en la provincia de Buenos Aires, es comenzar un viaje al pasado sin escalas. Contemplando automóviles de todas las épocas y con más de 30 años de antigüedad. En una parte de ese famoso Boulevard de los Jardines tuve la oportunidad de ver a tres ejemplares de Krieger eléctricos.

El stand de Bugatti junto al lago interno. La fotografía fue tomada el viernes
9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Encontrar con un Krieger eléctrico del año 1898 es algo propio de un museo de automóviles. Ahora toparse con tres unidades funcionando y con estado de conservación excelente, eso es otra cosa. No sé cuántos países, del Primer Mundo, puede contar con tanta cantidad de Krieger, encima que se den el lujo de correr una carrerita dentro del Hipódromo de San Isidro.

El de la izquierda en un Citroën Traction Avant 11 CV y el de la derecha un 15 CV.
La fotografía fue tomada el viernes 9 de octubre de 2015 en el
Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires

Eso es propio de Autoclásica y más si uno de los pilotos es una persona de 93 años como el ingeniero Sierra. Tuve la suerte de estar presente y por recordar el sonido de los viejos tranvías de Buenos Aires. O para los más jóvenes el sonido de los motores del subterráneo de la Línea A de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

El tablero del Cord 812 del año 1937. La fotografía fue tomada el viernes
9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Justamente elegí como primera fotografía la de los tres Krieger antes de iniciar esa demostración en plena Autoclásica 2015. Las siguientes 19 fotos son una especie de recorrido por la mayor muestra de autos antiguos y clásicos, que incluye a motos, colectivos y vehículos especiales, como los de vapor que abren la muestra, ni bien se entra al predio de 9 hectáreas.

El Jeep civil de Estados Unidos. La fotografía fue tomada el viernes 9 de
octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Las demás fotografías nos llevaran en un viaje en el tiempo por las décadas que nos demuestran la evolución de la industria automotriz mundial. Con la presencia de autos argentinos que fueron diseñados en el país y fabricados como fuera de serie. 

Una cupé Cadillac Sedan de Ville. La fotografía fue tomada el viernes 9 de
octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

También podrán apreciar cómo eran los autos de carrera de los inicios del siglo XX. Hoy ni siquiera nos animaríamos a circular a 60 kilómetros por hora en alguno de ellos. Sin embargo muchos de ellos hicieron parte de la historia del automovilismo deportivo.

Los Citroën DS en sus diferentes modelos y versiones. La fotografía fue tomada el
viernes 9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Esta decimoquinta edición de Autoclásica tuvo varios homenajes y festejos. Para empezar los organizadores, el Club de Automóviles Clásicos de la República Argentina, cumple 50 años de vida. Después tenemos tres aniversarios más, los 60 años del lanzamiento del BMW Isetta, el Peugeot 403 y el Citroën DS 19.

Los BMW Isetta en Autoclásica 2015. La fotografía fue tomada el viernes
9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

De este último automóvil en el stand del Club Citroën había varias unidades de diferentes años hasta llegar al CX 2400 que se importara en los años ochenta en Argentina. Incluso se presentó una de las unidades que corrieran los rallyes en África, mucho antes que se corriera el Dakar.

El auto del “El Santo”: una cupé Volvo P 1800 del año 1963. La fotografía fue tomada el
viernes 9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Los Bugatti también tuvieron su lugar en Autoclásica 2015 con distintos modelos de calle y de carrera. Incluso hubo un Bugatti Indy que corrió en la famosa carrera Indianápolis al mando de Macoco Álzaga. Tanto estas Bugatti como los Krieger mencionados nos demuestra que en Argentina hubo personas muy adineradas.

Dos Lancia Fluvia de diferentes años. La fotografía fue tomada el viernes
9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Como siempre les digo que en los inicios el automovilismo era una actividad para nobles o para millonarios. En Argentina no tuvimos nobleza pero si terratenientes con la suficiente fortuna para llevar la vaca en la bodega del barco, rumbo a las vacaciones en Europa, o para comprar un Krieger o una Bugatti.

El Lancia Stratos de Bertone. La fotografía fue tomada el viernes 9 de
octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

O un Cord, o varios. No es habitual encontrarse con un Cord 812. En Autoclásica 2015 vi dos. De uno de ellos, un convertible rojo, les muestro cómo era el tablero de este automóvil que sigue siendo considerando uno de los mejor diseñado del mundo.

Varios autos de carrera de fabricación argentina. La fotografía fue tomada el viernes
9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires

Los Citroën Traction Avant también estuvieron presentes y en este caso se podía comparar los 11 CV con los 15 CV, de seis cilindros en línea. Otro automóvil que produjo una revolución cuando apareció en el año 1934 en Francia.

Un GPA, un fuera de serie con mecánica de Fiat 125. La fotografía fue tomada el
viernes 9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Como siempre los vehículos militares están expuestos en el predio del Hipódromo de San Isidro. Me pareció interesante dejarles la versión civil del famoso Jeep que se comenzó a comercializar al finalizar la Segunda Guerra Mundial, destinado al campo de Estados Unidos.

Un Tulia GT de Tulio Crespi. La fotografía fue tomada el viernes 9 de
octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires

Los clásicos estadounidenses estuvieron presentes con inmensos Cadillac o Buick. Pasan los años estos automóviles fabricados en el norte del continente americano siguen sacando exclamaciones y suspiros de los que los observan. Son un derroche de material y hasta demasiados ostentosos, pero tienen un encanto que no decae con el correr de los años.

Si recuerdan el auto que conducía el protagonista de la serie televisiva “El Santo”, el actor inglés Roger Moore, pensaran en el Volvo P 1800 del año 1963 que estaba rodeado de otros Volvo de diferentes años en el stand correspondiente.

Los queridos y recordados colectivos porteños. La fotografía fue tomada el viernes
9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

Deportivos había para todos los gustos de todas las épocas, como el Lancia Stratos diseñado por Bertone y que lograra derrotar del podio al imbatible Alpine 1600 S. Desde Corvette pasando por Mustang y sin olvidarnos de los famosos Jaguar Type E. Todos estaban dando el presente en Autoclásica 2015.

Los queridos colectivos porteños estaban esperando pasajeros como en sus viejas épocas, claro que ahora solo estaban estacionados a la vera de un camino interno de las 9 hectáreas del Hipódromo de San Isidro. Y para terminar, por hoy, un párrafo para el Barrio de las Motos, como dieron en llamar al sector destinado a las motocicletas de todas las épocas.

Motos antiguas en Autoclásica 2015. La fotografía fue tomada el viernes
9 de octubre de 2015 en el Hipódromo de San Isidro en la provincia de Buenos Aires.

El lugar parecía uno de esos encuentros multitudinarios de motos que se suelen realizar a lo largo y ancho del país. No es habitual ver tanta cantidad de motos, y menos antiguas, como se vio en Autoclásica 2015. Las motocicletas Puma tuvieron su propio stand en ese sector de la muestra.

Hoy vimos un resumen de lo sucedido en Autoclásica 2015, pero mañana habrá una segunda parte con las rarezas que se expusieron. Fueron varias y merecen ser tratadas a parte. Así que será hasta mañana.

Mauricio Uldane
Editor de Archivo de autos

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